Discurso Encuentro vejeces diversas

Valparaíso, 12 de marzo de 2026

Muy buenas tardes a todas y todos.

Desde el Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad Técnica Federico Santa María queremos darles una muy cordial bienvenida a este encuentro interregional de personas mayores gay. Para nuestro departamento es una alegría poder acompañar y abrir espacios para iniciativas que promueven el diálogo, la memoria, el apoyo mutuo y el reconocimiento de trayectorias de vida que han sido fundamentales en la construcción de comunidades más justas y diversas.

Este encuentro tiene un valor especial porque reúne historias, experiencias y luchas que han contribuido —muchas veces desde los márgenes— a ampliar los horizontes de dignidad y libertad en nuestra sociedad. Muchas de las personas que hoy están aquí han sido protagonistas de historias de resistencia, de lucha por el reconocimiento y de construcción de redes que hoy siguen siendo fundamentales. Sin esas redes no sería posible todo lo alcanzado, todo lo vivido, todo lo escrito y caminado.

En 1986, Pedro Lemebel, en plena dictadura, leyó su “Manifiesto (hablo por mi diferencia)”. En ese texto, que es parte central de la memoria cultural y política chilena, reivindica el cuerpo y la diferencia, pero también marca y libera a generaciones:

“No soy un marica disfrazado de poeta. No necesito disfraz. Aquí está mi cara. Hablo por mi diferencia.”

Esas palabras, dichas hace cuarenta años, siguen resonando hoy con fuerza. Porque hablan de algo muy profundo: la necesidad de poder existir públicamente, con dignidad, con nombre y con historia y como él mismo dice, con ternura:

“Hablo de ternura, compañero. Usted no sabe cómo cuesta encontrar el amor en estas condiciones”.

Gracias por estar aquí hoy, hoy después de ayer…. gracias por estar hoy aquí, aquí en una universidad, donde deberíamos pensarnos y avanzar. Porque, más allá de las legítimas diferencias democráticas, sabemos que en los últimos años —en muchas partes del mundo y también en nuestro país— han reaparecido discursos negacionistas, objeciones a derechos ya conquistados y narrativas que buscan retroceder en vez de avanzar materias de reconocimiento y dignidad. La universidad debe estar atenta también a defender lo logrado y es un compromiso que ante ustedes también hacemos en esta institución.

Reunirnos, mirarnos, escucharnos, conocernos y abrazarnos no es solo un gesto de convivencia es también una forma de cuidar la memoria colectiva y fortalecer las redes que nos permiten sostenernos mutuamente.

Sean todas, todes, todos muy bienvenidos.

Lorena Zuchel

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