Palabras inaugurales Gabriela y Orgullo
Valparaíso, 12 de marzo de 2026
Muy buenas tardes a todas y todos.
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Muy buenas tardes a todas y todos. Quiero comenzar agradeciendo profundamente su presencia hoy aquí, en el Departamento de Estudios Humanísticos de la Universidad Técnica Federico Santa María, para inaugurar esta muestra artística colectiva “Mi Gabriela”. Para nosotras es una alegría abrir este espacio universitario a la creación, al encuentro y al diálogo entre distintas formas de conocimiento.
Esta exposición nace como un homenaje a Gabriela Mistral, figura central de nuestra cultura, cuya obra y legado siguen inspirando a generaciones. Este homenaje adquiere además un significado muy especial, porque el año pasado, y el presente, estamos conmemorando los 80 años de un momento histórico para Chile y para América Latina: el 10 de diciembre de 1945, Gabriela Mistral recibió en Estocolmo el Premio Nobel de Literatura, convirtiéndose en la primera persona latinoamericana en obtener este reconocimiento.
Pero recordar a Gabriela Mistral también implica volver a mirarla en toda la complejidad de su vida y de su pensamiento. En un texto muy hermoso titulado “La supliciada”, incluido en Lecturas para este amparo en la edición facsimilar de Desolación publicada por Ediciones PUCV, la poeta Elvira Hernández recuerda a la joven Lucila Godoy Alcayaga como una lectora apasionada desde niña, formada entre bibliotecas caseras y amigas, entre la lectura bíblica y los librepensadores, profesora casi desde la adolescencia y colaboradora temprana de periódicos del norte de Chile. Y agrega que su vida transcurría dentro de una monotonía provinciana marcada por preocupaciones muy concretas: las dificultades de la clase trabajadora de la que provenía y las realidades del campo en su región (Hernández, p.6).
Traigo esta imagen porque creo que nos permite recordar algo muy importante: Gabriela Mistral no fue solo la gran poeta, ni únicamente la figura maternal que muchas veces se ha destacado en su obra. Fue también una mujer profundamente atenta a su tiempo, a su región, a su país, y también a América Latina, donde ejerció importantes cargos en otros países hermanos. Una mujer que pensaba, escribía y trabajaba desde una sensibilidad profundamente vinculada con la vida concreta de las personas. Y por eso, para nuestro Departamento, es especialmente significativo que esta exposición llegue de la mano del colectivo de mujeres artistas de AGEP-V, la Asociación Gremial de Empresarias y Emprendedoras de la Región de Valparaíso, porque mujeres trabajadoras y comprometidas como ustedes nos recuerdan algo muy esencial de la figura de Gabriela Mistral: que nunca dejó de ser una mujer vinculada a su territorio, preocupada por su gente, por el trabajo, por la educación y por la vida de su comunidad.
Desde ese lugar, su presencia hoy aquí también nos interpela como universidad. Nos recuerda el valor del servicio, del trabajo cotidiano, de lo comunitario, y del esfuerzo por salir adelante colectivamente. Muchas veces, además, ustedes han permitido que desde la universidad podamos aprender de su experiencia, de su incansable ganas de conocer nuevas tecnologías, de su aporte a la región, pero sobre todo de la manera en que construyen redes de apoyo y colaboración. Por eso, para nosotras, esta exposición no es solo una muestra artística. Es también una oportunidad para volver a mirar a Gabriela Mistral en toda su amplitud, y al mismo tiempo para reconocer en las mujeres que hoy crean, emprenden y trabajan en nuestra región, una continuidad viva de ese espíritu de compromiso con la comunidad.
Que esta experiencia sea también una luz que guíe a nuestro Departamento: a nosotras como profesoras, a nuestras colegas administrativas y, por supuesto, a nuestras y nuestros estudiantes. Que nos recuerde que el pensamiento, el arte y la educación siempre están ligados a la vida de las comunidades a las que pertenecemos. Les damos entonces la más cordial bienvenida, agradeciendo profundamente a las artistas, a AGEP-V y a todas las personas que hicieron posible esta exposición.
Muchísimas gracias.
Lorena Zuchel
